viernes, 5 de febrero de 2010

Un día cualquiera

Hola, qué tal?

He decidido "hacer público" el blog, así que bienvenidos curiosos lectores.

Un día cualquiera cuesta levantarse de la cama, cuesta de igual manera arrastrarse hasta la ducha, una vez allí, somos conscientes de que es posible dormir en posición vertical. La motivación que tenemos ante un día cualquiera, es directamente proporcional a la proximidad de un día señalado (nunca fui de hacer circulitos en los calendarios).

Me agobia la rutina pero a la vez la considero necesaria, sin ella, los días especiales perderían un 99% de especialidad...

Un día cualquiera te introduces en el vetusto ascensor de París 154, con la vecina del cuarto y su carro de la compra, con su nieta y su innecesario carricoche...la situación no es logísticamente idónea para el descenso, pero hay algo más: "Dile buenos días a este señor" -tengo 24-.

Un día cualquiera, alguien que no te esperas se acuerda de tí, quien menos te imaginas...

Bajas únicamente por ese producto tan necesario para tí, pero terminas coleccionando latas en tu despensa. Se te ha olvidado la coca-cola...

Un día cualquiera te enamoras en el transporte público y sientes fervorosamente que el sentimiento es correspondido. Ella baja y estás mas seguro que nunca, la próxima vez haré lo mismo: nada...

Un día cualquiera te das cuenta de que algo que falla en tu vida...

Un día cualquiera tu móvil recibe un total de cero llamadas y ningún mensaje...

Un día cualquiera te vuelves a acordar de aquélla persona, te preguntas ¿cómo le irá? pero no te contestas. Ojalá que bien...

viernes, 22 de enero de 2010

A la espera

Que tal, estimados lectores?

A veces en la vida permanecemos a la espera, esperas temporales o esperanzas. Muchas veces, estos momentos generan un lazo en la garganta que angustiándonos, son indicativos de algo que puede mejorar o empeorar nuestro día a día.

Últimamente pienso en el desamor. Puede que os esté empezando a generar pesimismo, pero nada más lejos, es una opinión, la mía, tan o menos válida como la de cada uno. Creo que el amor pasa por tres estados naturales.

Empieza por el sólido, lo puedes tocar, te ilusiona, te hace sentir afortunado, te parece haber acertado de una vez y te hace entrar en trance de enamoramiento. Cuando las cosas no pueden ir mejor, inevitablemente van a peor y el amor pasa a un estado líquido.

En el estado líquido las partículas tienen menos cohesión, están más desordenadas. Es aquí cuando añoras aquél tiempo en el que parecías sentir algo tan tangible...Te das cuenta de aquél futuro prometedor que sentías en el inicio, quizá ahora hayas dejado de fantasear con la vida eterna a su lado, te das cuenta de que algún detalle que antes no importaba empieza a incomodarte...

Bienvenido al principio del fin, al estado gaseoso en el que todo está disperso, estado de desorden descontrolado, estado que precede al exterminio de las partículas que algún día tenías la sensación de tocar. Estado en el que ese detalle incómodo, pasa a ser el mayor defecto que recodarás de aquella persona.

Si nos mantenemos a la espera de que las cosas vayan a peor, irremediablemente irán a peor. No pensemos de más, no nos mantengamos a la espera de algo ideal, de la vida ideal, seamos felices no siendo conformistas, pero no nos mantegamos a la espera de algo que puede no llegar. La única que permanece a la espera, llamádme pesimista, es Doña Muerte.

miércoles, 13 de enero de 2010

Lejos del sur, lejos de casa...

Queridos lectores y queridas personas que me leeis, disculpad mi retraso. Hoy de nuevo me vuelve a invadir la necesidad de compartir mis sensaciones con vosotros.

Poco a poco estoy siendo más consciente del estímulo para publicar. Creo que el apretón narrativo tiene su origen en los días grises. Espero conseguir inspiración en los happy days, aunque los aprovecharé de tal forma que el momento de plasmarlo en letras, pueden haber terminado...la pescadilla que se muerde la cola.

Hoy ha sido un día gris y lluvioso en Barcelona, a esta hora el cielo ya ha ennegrecido y no voy a comprobar si ha dejado de llover. Atrás han quedado días inmejorables de navidad, hasta el punto de no querer regresar a esta maravillosa ciudad. En realidad nadie quería volver a su vida fuera de casa, erasmus incluídos.

El síntoma inequívoco de haber sido feliz se da cuando, a posteriori, te aplaca (de forma pasajera) la tristeza, la melancolía y la contención lagrimal ante un día lluvioso y grisáceo.

De las pocas frases célebres que he podido memorizar a lo largo de mi vida, ésta, directamente relacionada con el tema sobre el que os escribo:

"Cuando ya nada pueda devolvernos aquel tiempo del esplendor en la hierba y el color en las flores, no te aflijas, pues la belleza subsiste en el recuerdo"


Y con ésta frase resumen del post, me gustaría hoy más que nunca, deciros que lejos del sur, lejos de casa, valoro muchísimo el compartir mis letras con vosotros.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Gente corriente

Gracias a los impulsos positivos de los selectos lectores que sabeis de la existencia del blog, he decidido volver a volcar pensamientos.

La angustia de no saber realmente si estamos en "el camino" vale para lo mismo que un "airbag" en un avión. Si llevas un tiempo dándole vueltas a tu propia vida y no consigues ver hacia dónde te diriges, deja de darle vueltas y vívela. Ni caminos, ni destinos, ni futuros deben hacerte perder momentos, conversaciones, cafés...con gente corriente.

Últimamente se ve menos gente corriente y esque quizá éste colectivo esté reduciéndose a favor de la sofistificación (la misma palabra suena enrevesada) artificial de personas carentes de personalidad. Claro que cada uno tiene gustos diferentes pero de ahí a pensar que uno por(o para)ser más guay tiene que cambiar su forma de ser...¿estamos locos?.

La gente corriente no sigue precisamente una corriente, un camino a seguir...vive sin más y no hacen propaganda de sí mismos, la belleza de este tipo de carácter reside en la sencillez de ellos mismos. Y realmente son almacenes vivos de historias insospechadas. De la misma manera, siento la misma admiración por aquellas personas que siguen manteniendo su forma de ser y su accesibilidad, pese al éxito.

Hoy me siento orgulloso de ir perdiendo prejuicios y sentir que soy más feliz, que voy encontrando ese "camino" sin proponérmelo. Porque realmente vamos encauzando nuestras vidas minuto a minuto, hay que ir aparcando la prepotencia e ir siendo más persona (corriente).

viernes, 20 de noviembre de 2009

"Ése no era tu tren"

Era hora de poner en marcha este blog, al que no auguro una larga vida. Blog naciente para combatir la pereza, la soledad y el tiempo libre.

Atravieso un momento con diversos cambios en mi vida pero éste, ni es el diario de niñas de períodos de entreguerra, ni de niños atormentados, no es más que un contenedor de párrafos, líneas y letras que difícilmente puedan resultarte de interés.

El tren, pese al traqueteo, el ruido y el tiempo de desplazamiento es, para mí, el medio de transporte con más encanto. Estaciones llenas de despedidas y encuentros, de lágrimas tristes y de emoción incontenida (también he contemplado lágrimas artificiales y vacías). Estaciones llenas de historias en definitiva.

Acabo de recibir una llamada de mi madre (a colación del tema) y esque los trenes encierran cierto misterio. Un tren que sale dirección Murcia y a los escasos cinco minutos de travesía, se detiene. Tras media hora de gente revisando vías y vehículo, sale el revisor y ordena desalojar los vagones. El secretismo de la seguridad y del personal ferroviario aumentó el desasosiego de los usuarios del cercanías. El resultado fue una peregrinación de viajeros en hilera por las vías del tren hasta la estación de origen. ¿Qué sucedió? Una avería técnica fueron los entrecortados argumentos expuestos por el personal.

Este post es un resalto ante una frase de un ser muy querido, relacionada con el ferrocarril, que me ayudó a ver más allá de mi propio autocompadecimiento ante una situación difícil, una ruptura sentimental. Hay muchas cosas bonitas ahí fuera que nos están esperando...

A Gonzalo...