miércoles, 9 de diciembre de 2009

Gente corriente

Gracias a los impulsos positivos de los selectos lectores que sabeis de la existencia del blog, he decidido volver a volcar pensamientos.

La angustia de no saber realmente si estamos en "el camino" vale para lo mismo que un "airbag" en un avión. Si llevas un tiempo dándole vueltas a tu propia vida y no consigues ver hacia dónde te diriges, deja de darle vueltas y vívela. Ni caminos, ni destinos, ni futuros deben hacerte perder momentos, conversaciones, cafés...con gente corriente.

Últimamente se ve menos gente corriente y esque quizá éste colectivo esté reduciéndose a favor de la sofistificación (la misma palabra suena enrevesada) artificial de personas carentes de personalidad. Claro que cada uno tiene gustos diferentes pero de ahí a pensar que uno por(o para)ser más guay tiene que cambiar su forma de ser...¿estamos locos?.

La gente corriente no sigue precisamente una corriente, un camino a seguir...vive sin más y no hacen propaganda de sí mismos, la belleza de este tipo de carácter reside en la sencillez de ellos mismos. Y realmente son almacenes vivos de historias insospechadas. De la misma manera, siento la misma admiración por aquellas personas que siguen manteniendo su forma de ser y su accesibilidad, pese al éxito.

Hoy me siento orgulloso de ir perdiendo prejuicios y sentir que soy más feliz, que voy encontrando ese "camino" sin proponérmelo. Porque realmente vamos encauzando nuestras vidas minuto a minuto, hay que ir aparcando la prepotencia e ir siendo más persona (corriente).

viernes, 20 de noviembre de 2009

"Ése no era tu tren"

Era hora de poner en marcha este blog, al que no auguro una larga vida. Blog naciente para combatir la pereza, la soledad y el tiempo libre.

Atravieso un momento con diversos cambios en mi vida pero éste, ni es el diario de niñas de períodos de entreguerra, ni de niños atormentados, no es más que un contenedor de párrafos, líneas y letras que difícilmente puedan resultarte de interés.

El tren, pese al traqueteo, el ruido y el tiempo de desplazamiento es, para mí, el medio de transporte con más encanto. Estaciones llenas de despedidas y encuentros, de lágrimas tristes y de emoción incontenida (también he contemplado lágrimas artificiales y vacías). Estaciones llenas de historias en definitiva.

Acabo de recibir una llamada de mi madre (a colación del tema) y esque los trenes encierran cierto misterio. Un tren que sale dirección Murcia y a los escasos cinco minutos de travesía, se detiene. Tras media hora de gente revisando vías y vehículo, sale el revisor y ordena desalojar los vagones. El secretismo de la seguridad y del personal ferroviario aumentó el desasosiego de los usuarios del cercanías. El resultado fue una peregrinación de viajeros en hilera por las vías del tren hasta la estación de origen. ¿Qué sucedió? Una avería técnica fueron los entrecortados argumentos expuestos por el personal.

Este post es un resalto ante una frase de un ser muy querido, relacionada con el ferrocarril, que me ayudó a ver más allá de mi propio autocompadecimiento ante una situación difícil, una ruptura sentimental. Hay muchas cosas bonitas ahí fuera que nos están esperando...

A Gonzalo...