Gracias a los impulsos positivos de los selectos lectores que sabeis de la existencia del blog, he decidido volver a volcar pensamientos.
La angustia de no saber realmente si estamos en "el camino" vale para lo mismo que un "airbag" en un avión. Si llevas un tiempo dándole vueltas a tu propia vida y no consigues ver hacia dónde te diriges, deja de darle vueltas y vívela. Ni caminos, ni destinos, ni futuros deben hacerte perder momentos, conversaciones, cafés...con gente corriente.
Últimamente se ve menos gente corriente y esque quizá éste colectivo esté reduciéndose a favor de la sofistificación (la misma palabra suena enrevesada) artificial de personas carentes de personalidad. Claro que cada uno tiene gustos diferentes pero de ahí a pensar que uno por(o para)ser más guay tiene que cambiar su forma de ser...¿estamos locos?.
La gente corriente no sigue precisamente una corriente, un camino a seguir...vive sin más y no hacen propaganda de sí mismos, la belleza de este tipo de carácter reside en la sencillez de ellos mismos. Y realmente son almacenes vivos de historias insospechadas. De la misma manera, siento la misma admiración por aquellas personas que siguen manteniendo su forma de ser y su accesibilidad, pese al éxito.
Hoy me siento orgulloso de ir perdiendo prejuicios y sentir que soy más feliz, que voy encontrando ese "camino" sin proponérmelo. Porque realmente vamos encauzando nuestras vidas minuto a minuto, hay que ir aparcando la prepotencia e ir siendo más persona (corriente).
Hace 11 años